El reciclaje de plásticos: la solución más amigable con el medio ambiente

La lenta degradación del plástico es beneficiosa porque mientras más tarda este proceso natural en llevarse a cabo, más demora en liberarse el carbono.

¿Cuál de todas las prácticas presuntamente amigables con el medio ambiente es realmente sostenible? Un experto en la industria plástica compara el reciclaje, la degradación y la oxo-degradación y sus efectos en materia de emisiones de gases de efecto invernadero.

El plástico es quizás el material más ecológico del que dispone hoy el hombre y, por lo tanto, una de las formas de ayudar al medio ambiente es fomentar su uso y reciclaje, reemplazando incluso envases de cartón, papel, hojalata y vidrio, y evitando el uso de aditivos que aceleren la degradación del polímero.

A nivel internacional existe la idea de que el plástico es poco ecológico porque su degradación dura varios cientos de años. Por ello, se promueven campañas para limitar su uso y optar por materiales que presuntamente son más amigables con el medio ambiente. También es común ver el fomento de materiales que vuelven el plástico oxo-degradable, con el argumento de que la degradabilidad es siempre una práctica ecológica.

El objetivo ecológico debe ser reciclar y no degradar o biodegradar. La naturaleza trata de aprovechar todo, con el menor grado de degradación posible.

Controlando la liberación de carbono

El plástico es un material ecológico gracias a su reciclabilidad. De hecho, su lenta degradación es beneficiosa, porque mientras más tarda este proceso natural en llevarse a cabo, más demora en liberarse el carbono, su principal componente, a la cadena de formación de gases de efecto invernadero.

Las materias primas para la producción de los plásticos son los hidrocarburos, que son compuestos de carbono almacenados bajo tierra. La degradación o biodegradación de los plásticos libera este carbono, por lo que queda disponible para la formación de gases efecto invernadero, contribuyendo así a elevar la concentración de los mismos en la atmósfera y con ello al cambio climático.

Entonces, mientras más se tardan los plásticos en degradarse, más ecológicos son, porque más se demoran en liberar el carbono que poseen y además pueden ser utilizados para producir artículos como madera y cementos plásticos, entre muchos otros productos, y de esta manera reemplazar productos cuya producción contribuye de manera importante al cambio climático.

De igual forma, los bioplásticos solo se pueden considerar ecológicos cuando se demoran muchos años en degradarse (de esta manera se logra una fijación efectiva de carbono) y cuando provienen de desechos o cuando las tierras de las que provienen los cultivos usados como materias primas para su fabricación no fueron antes bosques.

Una de las principales materias primas para la producción de plásticos es el gas metano, que corresponde al menos a 94 por ciento del gas natural. La descomposición de los residuos orgánicos genera gas metano, el cual a su vez tiene una gran incidencia en el cambio climático. Lo anterior quiere decir que, con un manejo adecuado, los residuos orgánicos pueden ser una materia prima para la fabricación de plástico y garantizar que el C02 generado durante la producción de la materia orgánica permanezca fijado durante mucho tiempo, lo cual convierte actividades, antes contaminantes, en actividades amigables con el medio ambiente.

Procesamiento sostenible

La siguiente gran ventaja es que, en comparación con otros materiales, como el vidrio, el cemento o los metales, los plásticos requieren muy bajas cantidades de energía para su procesamiento, en virtud de que poseen un punto de fusión inferior y una capacidad térmica baja.

La gran mayoría de los plásticos se funden alrededor de los 200 grados centígrados, mientras que los metales tienen temperaturas de fusión superiores a 600 grados. Algunos incluso superan los mil grados. Algo similar sucede con el vidrio, que se funde a más de mil grados. Esto quiere decir que se requiere mucha menos energía para fundir y dar forma a un kilogramo de plástico que un kilogramo de metal o de vidrio.

Cambiar metales, cemento, vidrio y papel por plástico equivale a reducir de manera sustancial la cantidad de energía requerida para fabricar los productos y con ello se reduce la generación de calor en la tierra, y a la vez se ayuda a controlar el cambio climático, ya que una de sus causas es la generación de calor producto de las actividades humanas.

La siguiente gran ventaja del plástico es su reciclabilidad, la cual es poco promovida, porque es más barato producir un kilo de plástico que reciclarlo.

Uno de los objetivos del reciclaje de plástico es lograr obtener productos los mas homogéneos posibles, para obtener materias primas de mayor valor en el mercado.

Tomado de: Plasticos.com